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SINDROME DE LISIS TUMORAL
Monitoría de la función metabólica: Lo ideal y lo recomendado por la mayoría de centros oncológicos es tener un
control metabólico cada 4 a 6 horas, con el fin de estar alertas a los cambios que ocurren. Esto, en los sitios donde
no se cuenta con micrométodos es algo poco probable de cumplir, por lo tanto, en lo posible debería hacerse
controles de CH, electrolitos, ácido úrico, BUN y creatinina al menos diariamente mientras se estabiliza el paciente.
Un examen que puede repetirse varias veces al día si se necesita, es el parcial de orina, en donde lo que
fundamentalmente interesa es saber cómo está la densidad urinaria (ayuda a decidir si se puede aumentar más los
líquidos endovenosos) y el pH (para saber si se debe aumentar o disminuir el aporte de bicarbonato de sodio). En
caso de comprobarse una hiperpotasemia verdadera, se debe suspender la ingestión de potasio por vía oral, se
pueden emplear resinas de intercambio iónico como el Kayexalate, utilizar gluconato de calcio e insulina (aumentan
la entrada de potasio a la célula logrando estabilizar la función miocárdica), e igualmente aplicar furosemida
intravenosa para aumentar la excreción renal del ión. Pero definitivamente lo único que podrá mejorar realmente una
hiperpotasemia severa es la realización de la diálisis renal. La hipocalcemia sintomática y asintomática se trata con
gluconato de calcio a 100 mg/Kg./dosis cada 6 a 8 horas. Si hay hiperfosfatemia que empeora la hipocalcemia se
puede utilizar hidróxido de aluminio, que disminuye la absorción de fósforo. Si a pesar de un adecuado aporte de
líquidos la diuresis disminuye (o es menor de 100 ml/m2/hora) se pueden utilizar diuréticos como manitol a 0.5
gr./Kg./dosis cada 6 horas (o 1.5 a 2 gr./Kg./día en infusión continua) o furosemida a 1 - 2 mg/Kg./dosis.  Como se
expresó anteriormente, con este manejo se pretende evitar que el paciente desarrolle IRA, pero si a pesar de todo
no es posible impedirlo, o el paciente llega ya con una IRA instalada se deberá proceder a realizar diálisis, la cual en
forma ideal debería ser una hemodiálisis, por ser más efectiva y además porque si el paciente tiene una masa
abdominal estaría contraindicada la diálisis peritoneal. Los criterios para diálisis son: 1. Potasio mayor de 7 mEq/L
2. Ácido úrico mayor de 10 mg/dL 3. Hipertensión arterial severa sin respuesta al tratamiento. 4. Fósforo mayor de
10 mg/dL o que aumente rápidamente. 5. Sobrecarga de volumen. La diálisis está indicada cuando el tratamiento
médico no logra mejorar los anteriores parámetros.
LECTURAS RECOMENDADAS
1. Bishop MR, Coccia PF. Tumor Lysis Syndrome. In: Abeloff MD, Armitage JO, Lichter AS, Niederhuber JE. (eds)
Clinical
Oncology Second edition Churchill Livingstone New York. 2000; 750-754
2. Hutter JJ. Principles of total care: physiologic support. En: Fernbach DJ and Vietti TJ. (eds). Clinical Pediatric
Oncology
Fourth edition. Mosby Year Book. 1991: 231-248.
3. Instituto Nacional de Cancerología. Síndrome de Lisis Tumoral. Guías de Práctica Clínica en Enfermedades
Neoplásicas.
Segunda edición. Bogotá. 2001; 541-548.
4. Kelly KM, Lange B. Urgencias en Oncología. Clinicas Pediátricas de Norteamérica 1997; 4: 825-848.
5. Kramer ZB, Keller JW, Rubin P. Oncologic Emergencies. En: Rubin P, Mc Donald S, Qazi R. (eds). Clinical
Oncology.
Seventh edition. W.B. Saunders Company. Philadelphia. 1993; 147-158.
6. Lange B, O’Neill JA, Goldwein JW, Packer RJ, Ross III AJ. Oncologic Emergencies. In: Pizzo PA and Poplack DG
(eds)
Principles and Practice of Pediatric Oncology. Thirth edition. Lippincott - Raven Publishers, Philadelphia. 1997; 1025-
1049.
7. Lanzkowsky P. Supportive care and management of oncologic emergencies. In: Lanzkowsky P. (ed) Manual of
Pediatric
Hematology and Oncology. Second edition. 1995; 579-627.
8. Shad A, Magrath I. Malignant Non-Hodgkin’s Lymphomas in Children. In: Pizzo PA and Poplack DG (eds) Principles
and
Practice of Pediatric Oncology. Thirth edition. Lippincott - Raven Publishers, Philadelphia. 1997; 545-587 .