consulta online

consulta en linea

consulta por internet

consulta online

consulta en linea
consulta por internet
ask online
Realice consultas y obtenga una respuesta, consulta online las 24 horas del dia
InicioQuienes SomosTemas ProfesionalesPreguntas ProfesionalesConsulta Online
®
Seleccione el  profesional que necesita
live consultation
consulta online
logo de facebook
logo de twitter
logo de linkedin
logo de blogspot
>
NEUMONIA ADQUIRIDA EN LA COMUNIDAD
EVALUACIÓN RADIOLÓGICA La radiografía de tórax es un elemento de gran ayuda para el diagnóstico de la neumonía,
aunque en ocasiones su confirmación puede ser difícil. Los signos clásicos de neumonía bacteriana en una radiografía
anteroposterior y lateral de tórax son: hiperaireación con infiltrados alveolares en parche o consolidación lobular o de
distribución subsegmentaria. La presencia de consolidación lobular o segmentaria está significativamente asociada con
bacteremia. La efusión pleural también puede estar presente, dependiendo del patógeno bacteriano y puede ser grande y
rápidamente progresiva. La presencia de neumatoceles o absceso se considera diagnóstica de neumonía bacteriana Por el
contrario en la neumonía viral clásica habrá hiperaireación con infiltrados intersticiales de distribución difusa o parahiliar; la
efusión pleural es poco frecuente y si se presenta, usualmente es pequeña y no progresiva. Mycoplasma pneumoniae
muestra patrones radiológicos variables; el patrón intersticial es el más comúnmente encontrado y característicamente los
hallazgos se correlacionan poco con la clínica. El derrame pleural no es común, y es pequeño y no progresivo.
Desafortunadamente hay que tener en cuenta que muchos casos de neumonía bacteriana no se acompañan del clásico
patrón radiográfico que hemos descrito anteriormente, especialmente en la etapa temprana de la enfermedad y
esporádicamente algunos virus pueden presentar patrones radiológicos de consolidación (adenovirus por ejemplo) lo cual
hace aún mucho más difícil el diagnóstico etiológico. Viendo entonces que el diagnóstico etiológico de la neumonía es difícil,
la elección de la terapia inicial debe basarse en la frecuencia de patógenos conocida para los distintos grupos de edad, el
patrón de resistencia local de antibióticos a los diferentes gérmenes, la presentación clínica, la asociación de hallazgos
paraclínicos y los datos epidemiológicos existentes.  TRATAMIENTO Las limitaciones técnicas para el diagnóstico
etiológico dificultan a veces la toma de decisiones sobre la administración de antibióticos. Cuando el médico diagnostica
neumonía en el niño, debe iniciar el tratamiento antibiótico y evaluar si el seguimiento puede ser ambulatorio o requiere ser
internado. Los criterios para hospitalización serían: - Menor de 2 meses - Signos de dificultad respiratoria grave: * Tiraje
subcostal. * Quejido espiratorio * Cianosis. - Hipoxemia: saturación de oxígeno <92% a nivel del mar. - Aspecto tóxico. -
Incapacidad para ingerir líquidos o para alimentarse. - Falta de respuesta al tratamiento ambulatorio. - Enfermedad
subyacente con compromiso inmunológico. - Presencia de complicaciones (derrame o absceso) Estos criterios son muy
similares a los propuestos por la OMS en su programa IRA: pacientes catalogados como con «neumonía grave o
enfermedad muy grave». La decisión del tipo de antibiótico a utilizar, al igual que en todos los procesos infecciosos, está
influenciada por la eficacia, seguridad, comodidad posológica, toxicidad, disponibilidad y costos del medicamento. Los
menores de 2 meses con neumonía (tiraje subcostal marcado y frecuencia respiratoria > de 60 por minuto) se consideran
graves y requieren tratamiento hospitalario con antibióticos por vía parenteral. Si no hay una sospecha fuerte de
estafilococo, el esquema a utilizar sería ampicilina + aminoglucósido (amikacina ó gentamicina) o ampicilina más
cefalosporina de 3a generación (cefotaxime), y como segunda línea podría emplearse cefuroxime asociado al
aminoglucósido. Si por el contrario, hay sospecha de estafilococo: enfermedad rápidamente progresiva o focos de infección
a distancia (pústulas, colecciones, etc.) se utilizaría oxacilina + aminoglucósido u oxacilina + cefotaxime a las dosis usuales
(ver tabla 1). Ante resistencia a oxacilina se debe emplear vancomicina. Este esquema es válido incluso para los niños
hasta los tres meses de edad puesto que a esta edad aún se comparten gérmenes etiológicos con el grupo anterior. Los
lactantes con neumonía afebril deberán recibir eritromicina o claritromicina por 2 a 3 semanas e incluso la Academia
Americana de Pediatría acepta un esquema combinado de eritromicina o claritromicina + trimetropin sulfa por 3 semanas,
por la dificultad de diagnóstico preciso del Pneumocystis carinii común en estos niños. Estudios recientes han demostrado
que la azitromicina a dosis de 10 mg/Kg./día el  primer día y luego 5 a 8 mg/Kg./día por 4 días más, en una sola dosis diaria
es igualmente efectiva. Los niños entre los 3 meses y 5 años con neumonías no graves es decir aquellos que según la OMS
presentan taquipnea pero sin tiraje subcostal, ni signos de peligro, deben ser tratados en forma ambulatoria con fármacos
orales.