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Estado epiléptico

El estado epiléptico (también conocido como estado epiléptico o estado epiléptico) es un estado potencialmente fatal en el cual una persona tiene una convulsión anormalmente prolongada o no recupera completamente el conocimiento entre una crisis y otra. El estado epiléptico puede ser convulsivo (en el que se observan los signos externos de una convulsión) o no convulsivo (que no presenta signos externos y se diagnostica mediante un electroencefalograma, o EEG, anormal). El estado epiléptico no convulsivo puede aparecer como un episodio sostenido de confusión, agitación, pérdida de conciencia o incluso coma.

Cualquier crisis que dure más de 5 minutos se debe tratar como si fuera un estado epiléptico. Existe alguna evidencia de que 5 minutos son suficientes para dañar las neuronas y que es poco probable que los ataques se detengan por sí solos, por lo que es necesario buscar atención médica de inmediato. Un estudio mostró que el 80 por ciento de las personas en estado epiléptico que recibieron medicamentos dentro de los 30 minutos del inicio de la crisis, finalmente dejaron de tenerlos, mientras que solo el 40 por ciento se recuperó si habían pasado dos horas antes de recibir el medicamento. La tasa de mortalidad puede ser tan alta como 20 por ciento si el tratamiento no comienza de inmediato.

Los investigadores están tratando de acortar el tiempo que se necesita para administrar medicamentos anticonvulsivos. Un desafío clave ha sido establecer una línea intravenosa para administrar medicamentos anticonvulsivos inyectables en una persona que está teniendo convulsiones. Un estudio financiado por el NINDS sobre estado epiléptico encontró que cuando los paramédicos administraban el medicamento midazolam a los músculos usando un autoinyector, similar al sistema de administración EpiPen® (epinefrina autoinyectable) usado para tratar reacciones alérgicas severas, podían detener las convulsiones significativamente más rápido que cuando los paramédicos se tomaron su tiempo administrando lorazepam por vía intravenosa. Además, la administración de medicamentos por autoinyección se asoció con una menor tasa de hospitalización en comparación con la administración intravenosa.

Muerte súbita e inesperada en epilepsias (también conocida como SUDEP, por sus siglas en inglés)

Por razones que no están muy claras, las personas con epilepsia corren un mayor riesgo de morir repentinamente sin razón aparente. Algunos estudios sugieren que aproximadamente un caso de muerte súbita e inesperada ocurre cada año por cada 1,000 personas con epilepsia. Para algunos, este riesgo puede ser mayor, dependiendo de varios factores. Las personas con más dificultades para controlar las crisis tienden a tener una mayor incidencia de estas muertes.

La muerte súbita e inesperada en personas con epilepsia puede ocurrir a cualquier edad. Los investigadores todavía no están seguros de por qué ocurren muertes repentinas e inesperadas en personas con epilepsia, aunque algunas investigaciones apuntan a una anormalidad del corazón y la función respiratoria debido a anomalías genéticas (las que causan epilepsia y también afectan la función del corazón). Las personas con epilepsia pueden reducir el riesgo de estas muertes si toman todos sus medicamentos anticonvulsivos según lo recetado. No tomar la dosis recetada de la medicación regularmente puede aumentar el riesgo de muerte súbita e inesperada en personas con epilepsia, especialmente aquellas que están tomando más de un medicamento para la epilepsia.

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¿Cómo se diagnostican las epilepsias?
Se han utilizado varias pruebas para determinar si una persona tiene algún tipo de epilepsia y, de ser así, para saber qué tipo de crisis tiene.

Imágenes y monitoreo

Un electroencefalograma (EEG) puede evaluar si hay alguna anormalidad detectable en las ondas cerebrales y podría ayudar a determinar si los medicamentos anticonvulsivos serían beneficiosos. La prueba de diagnóstico más común utilizada para la epilepsia es un registro de la actividad eléctrica del cerebro que se detecta mediante electrodos que se colocan en el cuero cabelludo. Algunas personas que son diagnosticadas con un síndrome específico pueden tener anormalidades en la actividad cerebral, incluso cuando no están teniendo una crisis. Sin embargo, algunas personas todavía muestran patrones normales de actividad eléctrica incluso después de una crisis. Esto ocurre si la actividad anormal se genera en las profundidades del cerebro donde el EEG no puede detectarlo. Muchas personas que no tienen epilepsia también muestran actividad cerebral inusual en un EEG. Siempre que sea posible, se debe realizar un EEG dentro de las 24 horas de la primera crisis de la persona. Idealmente, el EEG debe realizarse mientras la persona tiene sueño y mientras está despierto, porque la actividad cerebral durante el sueño y somn