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Historia clínica

El estudio detallado de la historia clínica que incluye los síntomas y la duración de la crisis, continúa siendo uno de los mejores métodos disponibles para determinar qué tipo de crisis ha tenido la persona y la forma de epilepsia. El historial médico debe incluir detalles sobre enfermedades pasadas u otros síntomas que la persona pudo haber tenido, así como antecedentes familiares de crisis. Dado que las personas que han tenido una crisis a menudo no recuerdan lo que sucedió, la información proporcionada por el cuidador u otra persona cercana es vital para esta evaluación. A la persona que experimentó la crisis se le pregunta sobre cualquier señal de advertencia que haya tenido. Se les pedirá a los observadores una descripción detallada de los eventos en el orden en que fueron presentados.

Análisis de sangre

Se pueden tomar muestras de sangre para detectar trastornos metabólicos o genéticos que pueden estar asociados con las convulsiones. También se pueden usar para buscar problemas médicos subyacentes, como infecciones, envenenamiento por plomo, anemia y diabetes, que podrían estar causando o desencadenando crisis. En la sala de emergencias, es un procedimiento estándar hacer un análisis de sangre a cualquier persona que haya tenido una crisis por primera vez, para detectar si ha estado expuesto a drogas ilícitas o recreativas.

Pruebas conductuales, neurológicas y de desarrollo

Las pruebas diseñadas para medir las habilidades motoras, el comportamiento y la capacidad intelectual a menudo se utilizan como una forma de determinar cómo la epilepsia afecta a la persona. Estas pruebas también dan indicaciones sobre el tipo de epilepsia que se tiene.

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¿Se pueden prevenir las convulsiones epilépticas?
Actualmente, no hay medicamentos u otros tratamientos que hayan demostrado prevenir la epilepsia. En algunos casos, los factores de riesgo que conducen a la epilepsia pueden modificarse. Una buena atención prenatal, que incluye tratamiento para la presión arterial alta y el tratamiento de infecciones durante el embarazo, puede prevenir el daño cerebral en el bebé en desarrollo que puede causar epilepsia u otros trastornos neurológicos más adelante. El tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, la presión arterial alta y otros trastornos que pueden afectar el cerebro durante la edad adulta y la vejez también pueden prevenir muchos casos de epilepsia. Además, la prevención temprana o el tratamiento de infecciones, como la meningitis en poblaciones de alto riesgo, pueden prevenir los casos de epilepsia. Además, el uso de cinturones de seguridad y cascos para bicicletas, y la colocación correcta de los niños en los asientos del automóvil pueden prevenir algunos casos de epilepsia asociados con traumatismo craneal.

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¿Cómo se puede tratar la epilepsia?
El diagnóstico preciso del tipo de epilepsia que tiene la persona es vital para encontrar un tratamiento efectivo. Hay muchas maneras diferentes de controlar exitosamente las crisis. Los médicos que tratan las convulsiones epilépticas provienen de diferentes campos de la medicina e incluyen neurólogos, pediatras, neurólogos pediátricos, internistas y médicos de familia, así como neurocirujanos. Un epileptólogo es un médico que ha completado un entrenamiento avanzado y se especializa en el tratamiento de las epilepsias.

Una vez que se ha diagnosticado la epilepsia, es importante que el tratamiento se inicie lo antes posible. La investigación indica que los medicamentos y otros tratamientos pueden tener menos éxito una vez que las convulsiones epilépticas y sus efectos se han consolidado. Existen varios métodos de tratamiento que se pueden usar según la persona y el tipo de epilepsia. Si las convulsiones no se controlan rápidamente, considere derivar al paciente a un epileptólogo en un centro de epilepsia especializado para que pueda realizar un análisis detallado de las opciones de tratamiento, incluidos enfoques dietéticos, medicamentos, dispositivos y cirugía, para obtener el tratamiento anticonvulsivo más apropiado.

Medicinas

El enfoque más comúnmente utilizado para tratar las convulsiones epilépticas es prescribir medicamentos anticonvulsivos. Ahora hay más de 20 medicamentos anticonvulsivos diferentes, todos con diferentes beneficios y efectos secundarios. La mayoría de las convulsiones epilépticas se pueden controlar prescribiendo un solo medicamento (conocido como monoterapia). La decisión de qué medicamento recetar y a qué dosis depende de una amplia variedad de factores, incluido el tipo de crisis, el estilo de vida y la edad de la persona, la frecuencia con que ocurren las convulsiones, los efectos secundarios de cada medicamento, si toma medicamentos para otras enfermedades y, en el caso de las mujeres, si está embarazada o si existe la posibilidad de que quede embarazada. Podría tomar varios meses determinar la mejor medicación y su dosis. Si un tr